EVdHOY: "Jesús les dijo: como el fulgor del relámpago brilla de un horizonte a otro, así será el Hijo del hombre en su día". Jesús se compara a sí mismo con el brillo del relámpago. Igual que en medio de la noche tormentosa, en el momento más inesperado, un rayo de luz ilumina la oscuridad y desciende del cielo a la tierra, así el Amor de Jesús se hace presente en nuestras tormentas para iluminar nuestro camino y traer la fuerza del Cielo a nuestra tierra. Jesús es el Sol que nunca entra en el ocaso, por eso siempre está pronto a mandarnos un rayo de su luz y su calor. En los momentos de frío y oscuridad mantengamos la fe en el sol de Jesús, luz en el día y esperanza en la noche.
jueves, 10 de noviembre de 2016
domingo, 6 de noviembre de 2016
Lunes de la semana XXXII
EVdHOY: "Jesús les dijo: es inevitable que sucedan escándalos, pero ¡ay del que los provoca!". El escándalo del que advierte Jesús en tantas ocasiones no es el suceso público que llama la atención por su carácter sonado. Jesús se lamenta de los creyentes que, con su comportamiento contrario a la fe, obstaculizan la fe de los demás. Su mal ejemplo es como una piedra donde los demás tropiezan, y a esa piedra de tropiezo es a lo que se refiere Jesús. Un creyente tiene la responsabilidad grave de mostrar en su vida lo que cree, porque la fe y la vida nunca son privadas. El buen testimonio de un creyente moverá un corazón a la fe. El mal ejemplo de un creyente hará que otros corazones tropiecen y vacilen en su fe. Y este convertirse un creyente en piedra de escándalo que impacta en la fe de los demás, es lo que Jesús lamenta con todo su corazón. Pidamos a Dios ese sentido de responsabilidad, para cuidar no sólo de nuestra fe sino del testimonio de vida que damos con ella.
Domingo XXXII del Tiempo Ordinario
EVdHOY: "Jesús les dijo: los que sean dignos de la
resurrección no se casarán; pues ya no pueden morir, son como ángeles”.
Ante los ricos saduceos, Jesús recuerda que esta vida no es sólo un espacio
para lucrarse y vivir con toda comodidad, sino un camino para hacernos dignos
de la resurrección. El espacio de esta vida se agota en el morir, mientras que
el camino de la resurrección se abre a la vida futura, donde vencida la muerte
cada persona vivirá eternamente ante Dios como los ángeles. Todo lo que vivimos
en este mundo, hasta lo más importante como el casarse, terminará pasando. Sólo
lo que hemos hecho imitando a los ángeles, que aman a Dios y le sirven, nos durará
para siempre junto a ellos en la
resurrección. Que a la luz de esta enseñanza aprendamos a valorar el verdadero
sentido de nuestra vida, intentando cada día ser dignos de vivir junto a los ángeles
de Dios.
viernes, 4 de noviembre de 2016
Memoria de san Carlos
Tuvo una labor muy difícil Carlos Borromeo
cuando fue nombrado arzobispo de Milán, en los revueltos tiempos del siglo XVI.
Sin embargo, lleno de amor a Jesús, dedicó por entero su tiempo a
organizar su diócesis, a formar y ayudar a los sacerdotes, a renovar la vida en
los monasterios y a impulsar con decisión la ayuda social a los más necesitados
de la sociedad milanesa. Se dedicó con admirable atención a los enfermos, en
quienes veía una verdadera presencia de Jesús, y a los que servía en medio de
epidemias y calamidades. Un gran obispo, protagonista de la verdadera reforma que la Iglesia
necesita siempre, basada en la fidelidad a Jesucristo, la caridad con los más
necesitados y la fidelidad a la Tradición y a su tiempo. Pedimos a san Carlos
para que el Espíritu Santo siga guiando a muchas personas, en los distintos
estados de la vida cristiana, hacia el verdadero deseo de reforma y fidelidad a
Dios en medio de nuestro mundo.
miércoles, 2 de noviembre de 2016
Memoria de san Martín de Porres
San Martín es uno de los primeros grandes santos que la evangelización de América hizo nacer en este continente. De condición social muy humilde, y de ascendencia mulata, se entregó desde muy joven al Amor a Dios y al prójimo. El Señor premió su entrega y su sacrificio cotidiano con grandes de dotes de humildad y sanación, que él empleó con gran generosidad al servicio de sus hermanos Dominicos, de los enfermos más pobres de su ciudad, e incluso de los animales del campo, a los que cuidaba y trataba como criaturas de Dios. La fe en Jesús hace posible el milagro de estas personas que cuidan de la Creación, unen en armonía las razas y clases sociales diversas, y hacen de una vida un servicio permanente de amor y Misericordia al necesitado. Pidamos su intercesión para que este milagro se produzca en nuestra vida, y podamos vencer todas las tentaciones de egoísmo, odio, rencor y división. Que el santo humilde de América nos llene de humildad confiada ante Dios y de caridad perseverante para el prójimo.
Memoria de los Fieles Difuntos
Cuando ofrecemos nuestra oración por los difuntos pedimos que brille para ellos la luz perpetua. Es nuestra manera de poner a las personas que ya no comparten nuestra vida diaria en la tierra cerca de la Gloria del Cielo Nada podemos hacer por nuestros medios para librarles de la oscuridad y de la muerte, pero todo lo podemos cuando rezamos por ellos y pedimos que sea el Señor quien les sacie de luz y de vida. El gran regalo que ofrecemos hoy a nuestros difuntos es la oración y la Misa, ofrecida por ellos a Dios con nuestro cariño, nuestra fe y nuestro recuerdo. El gran regalo que pedimos para nosotros mismos es el consuelo ante la profunda herida de la muerte de las personas que queremos, y la sabiduría para saber entender el valor de la vida y el significado de la muerte. Que el Amor de Dios llene de alegría a nuestros difuntos y que a nosotros nos ayude a caminar sin miedo a la vida y sin miedo a la muerte.
martes, 1 de noviembre de 2016
Fiesta de Todos los Santos
Una gran fiesta se vive hoy en el cielo con la celebración de Todos los Santos, de todos los cristianos que terminada su vida en este mundo han sido acogidos por Dios y por la Virgen María en el paraíso eterno del Cielo. Personas como nosotros, de vidas normales o heroicas, de entrega religiosa o matrimonial, de virtudes y defectos, de conquistas y de fracasos. Personas frágiles y valiosas a la vez, como todas, pero que mantuvieron viva su fe, su esperanza y su caridad con la ayuda de Dios y con su esfuerzo cotidiano. Con su ayuda intentemos mantener vivas estas tres luces que Dios encendió en nosotros el día de nuestro Bautismo, para que un día podamos compartir con ellos la culminación del Bautismo en el Cielo. Que todos los Santos, conocidos, desconocidos e incluso familiares nuestros, intercedan hoy por nosotros para ayudarnos en el camino.
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